Un retraso.
Jueves 29 (ayer): fue un día horrible. Literalmente no paramos en toda la mañana, vino un montón de gente. Además, nos pusieron a una chica nueva de prácticas para que le vayamos enseñando, ya que a partir del lunes 10 no vamos a estar ni Iñigo ni yo. Cuando terminó el turno de tarde me fui a la parada de la villavesa como cada tarde-noche. Llegué a la parada poco antes de las 20:00; la villavesa suele pasar alrededor de las 20:20, pero resulta que, a las 20:50, aún no había pasado. Llamé a mi madre para pedirle que mirase los horarios; ponía que pasaba a y 20 y a y 50, pero yo llevaba desde las 19:55 y eran las 21:00 y aún no había pasado ninguna villavesa. He de reconocer que me dio miedo; estaba oscuro, hacía frío, llovía, y yo estaba completamente sola en la parada de bus. Pensé que si desaparecía la gente que me quiere se enteraría demasiado tarde, que mi cadáver saldría en las noticias y que yo solo sería un nombre más, una cara más, un número más, una víctima más. Al final, mi...